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#Curiosidades ¿Cómo surgió la costumbre de abrir la puerta del auto a una mujer?

 

 

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Abrir la puerta del auto a cualquier persona es un gesto de educación, pero hacerlo particularmente a una mujer es una muestra de buenos modales o galantería que puede causar una impresión favorable y muchas veces definitiva.

 

Seguro has estado en la situación de ¡Ohhh las puertas! Creando un dilema de ¿Le abro la puerta o no se la abro?; ¿Es un gesto cortés?, ¿Qué pensará de mí?

Este gesto de amabilidad en el auto tiene su historia y se remonta desde los primeros indicios de galantería en la antigua Grecia, cuando se adornaban las puertas de sus amadas con flores y se escribían versos para demostrar su amor.

Seguramente aquí preguntarás ¿eso qué tiene que ver?, pues tiene qué y mucho, ya que desde ese momento se establecieron las primeras normas sociales para ser un “caballero”.

 

 

Sin embargo, la regla de caballerosidad para abrir la puerta del auto a una mujer se estableció como medida obligatoria entre la realeza británica, quienes al salir de paseo en su auto, los esclavos tenían la indicación de abrir la puerta del auto.

 

Desde la construcción del primer automóvil de cuatro ruedas impulsado a gasolina en 1886 por Gottlieb Daimler, los autos se convirtieron no sólo en un transporte, sino en la muestra de una posición social y por ende, de educación entre las personas.

 

 

 

 

Es innegable que en esa época, quienes querían pertenecer a la realeza imitaban costumbres y hábitos de la gente de altos estratos. De ahí, el abrir la puerta a una mujer demostraba modales de la realeza y una impresión favorable.

 

Citando al célebre Montesquieu quien según la galantería caballeresca "nació cuando la fantasía creó hombres extraordinarios que al ver la virtud unida a la belleza y a la debilidad, no dudaban en arrostrar por ella los mayores peligros y quisieron complacerla en los actos ordinarios de la vida".

 

 

El tema de abrir la puerta del auto a una mujer, ahora es una muestra de etiqueta social donde se asume que el dueño o conductor del carro si invita a una mujer a salir, debe abrirle la puerta, esperar que se acomode, cerrarle la puerta y luego ir a su asiento.

 

Sin embargo, hoy en día la galantería casi ha desaparecido en determinados círculos (pues se asocia a segundas intenciones), por temor al ridículo en el caso de los hombres y por las más o menos justificadas sospechas de una mujer por ser un gesto de machismo sutil.

 

FUENTE: atraccion360
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